¿Cuánto contamina una colilla de cigarrillo?

Las colillas no se deshacen por arte de magia. Estos pequeños restos de cigarro tampoco van a desaparecer cuando un fumador los lance al suelo. De hecho, tardan en disolverse entre dos meses y 10 años.

Muchos millones de colillas de cigarrillos van a parar a la acera y al suelo cada año y, como no son biodegradables, se acumulan ocasionando un alto riesgo para la fauna y convirtiéndose en un elemento importante de la contaminación del suelo.

Ahora es mucho más común que las personas fumen  en espacios abiertos, arrojando posteriormente las colillas en los lugares públicos. Antes fumaban en sus oficinas y posiblemente las colillas iban a parar al suelo.

Cabe aclarar que los datos de aquella investigación permitieron que se viera que en las zonas donde se concentran la mayor cantidad de oficinas, la contaminación por colillas es mayor que en el resto de la ciudad.

 

Los filtros de cigarrillos son un agente de contaminación importante, sobre todo en las ciudades de mayor concentración de población; porque no sólo ensucian las calles, sino, y lo que es más preocupante aún, es que más tarde las lluvias las arrastran hacia los cursos fluviales y de esta manera llegan a las costas y contaminan los campos.

Pese a que los filtros de cigarrillo por su textura y aspecto parecen biodegradables, no lo son, de hecho son muy perjudiciales para el medio ambiente ya que están fabricados con acetato de celulosa, un derivado del petróleo que tarda alrededor de 10 años en descomponerse.

Sin embargo lo más peligroso de las colillas no es el tiempo que permanecen en el suelo sino lo que dejan en él al marcharse. El filtro de un cigarrillo existe para absorber y acumular los componentes del tabaco entre los que se encuentran químicos sumamente nocivos que se liberan al entrar en contacto con el agua y que se convierten en una amenaza para el mundo y la biodiversidad.

Además, las colillas son causas de incendios forestales los cuales provocan fuertes desequilibrios ambientales; pueden ser ingeridas por los animales provocándose intoxicaciones a las personas (han sido encontradas en los estómagos de diferentes especies); arrojadas en la acera provocan un pésimo impacto visual de la ciudad y suponen un alto coste de limpieza y, además, el 26% de la basura que se recoge en las playas son colillas.

Es importante que se tome conciencia del daño que se provoca al planeta al fumar, pero más aún al arrojar el filtro del cigarrillo a la calle. El consejo es que aquellos que no fuman, ni siquiera intenten indagar en cómo es el cigarrillo, aporten con su granito de arena por menor contaminación; y los que ya son fumadores, que colaboren con el planeta procurando arrojar las colillas en un lugar seguro, donde no pongan en riesgo a las demás especies.

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